Con tecnología de Blogger.

Buscar este blog

Cinco Formulas Para Alcanzar El Éxito

CINCO FORMULAS PARA ALCANZAR EL ÉXITO.

los cinco elementos: Ideales definidos o sea, saber exactamente que es lo que se desea conseguir. Deseo insistente, desear con gran vehemencia obtener lo que se anhela. Confiada esperanza, gran confianza de que sí se lograra obtener el ideal que se desea. Persistente determinación, Proponerse conseguirlo, sin desanimarse ni echar para atrás. Equilibrada compensación, pagar el precio que el ideal exige, hacer sacrificios para obtenerlo.


De verdad quieres tener la clave del éxito?
 La persistencia es la clave para algo grande en tu vida...

1. Tener ideales definidos, Saber exactamente qué es lo que se quiere conseguir.

Ideal: Es una idea clara, concreta de lo que se desea conseguir o llegar a ser. Es lo que anhelamos;el fin que nos proponemos, el propósito que deseamos cumplir, aquello que esperamos o queremos obtener.

Cuanto mas claros y definidos sean los ideales, propósitos o fines que uno desea conseguir, mayor sera la potencia mental que nos empuje a obtenerlos.

Marden dice: " Los grandes realizadores trabajan poco con sus manos. Casi todo lo fabrican con el pensamiento. Plantean, Sueñan, Idealizan... y luego si les llega la realidad del triunfo. Muchos no vencieron nunca su pobreza material porque no fueron capaces de vencer antes su pobreza mental. No pensaron y por lo tanto no triunfaron. Muchos fracasaron porque no tuvieron ideales.

Conocer con  exactitud lo que deseamos, es el primer paso que hay que dar, y el no saber exactamente que es lo que se desea conseguir ha sido para muchos la causa de su fracaso. Puedes cumplir las otras formulas, pero si no se tiene bien definido el ideal que se desea conseguir puede quedarse "varado" en mitad de camino.

Quien carece de definidos  ideales y no sabe exactamente que es lo que desea ser o conseguir, viaja en el tren de la vida, pero no sabe exactamente para donde esta viajando.

Cuanto mas fuerte estén "Idealizados" nuestros deseos en nuestro cerebro, mas fuerza sentiremos para lanzarnos a conseguirlos.

Quien desea hoy una cosa y mañana otra distinta, es probable que no consiga ninguna de las dos "Quien mucho abarca, poco aprieta", decían los antiguos, para señalar que no hay que dispersar la mente y voluntad en muchos ideales al tiempo. Hay que ir de uno en uno. El estar cambiando de ideales impide la concentración y enfoque de la voluntad y del cerebro, tan necesaria para llegar al éxito.

A muchas personas les ha sido imposible conseguir un ideal fuerte y atrayente que los mueva a trabajar con heroísmo porque han distraído sus fuerzas a un montón de pequeños deseos que se combaten unos a otros y no son capaces de decidirse por ninguno y se quedan en un matorral de malezas sin cultivar ningún árbol que produzca frutos.

Recuerdas ¿Cual es el primer escalón para subir al éxito?  Claro que si, se llama "tener un ideal. Un ideal bien definido". No olvide que si no sentamos firmemente nuestro pie en este primer escalón no podremos subir al segundo.

2. Sentir un deseo insistente, desear con gran vehemencia.



El grado de altura al cual logremos llegar en la consecución de nuestro ideal lo decide, después de la ayuda de Dios, la intensidad con la que deseamos obtenerlo. El deseo es la fuerza que nos permite caminar en busca de los objetivos.

El anhelo es querer, desear algo pero con mucha intensidad. Y esto es lo que nos hace falta para triunfar.

Claro esta que a veces, sobre todo en ratos de cansancio o de tristeza, dejamos de querer o desear intensamente. Pero hay que volver luego a prender el fuego a la llama del buen deseo. Ya que nos propusimos un ideal preciso y claro, dediquémonos ahora a quererlo, a desearlo con verdadera pasión.

El deseo vehemente y enérgico hace mucho más fácil la consecución del ideal. El deseo insistente consiste  en persistir deseando, en perseverar queriendo obtener lo que se anhela. Es un ansia, una aspiración, una verdadera necesidad que se siente de coronar un ideal.

Insistir es tomar una actitud y negarse a deponerla. Es mantener firme y resueltamente el deseo. Es desear como desea el pan el hambriento, agua el sediento, y aire el que se ahoga. "Si deseas ser una persona importante debes clavar fijamente ese deseo en tu cabeza.

Muchos se imagina que sí desean, pero en verdad no desean. Es que no han aprendido a desear con vehemencia, con aquella hambre devoradora y aquel irresistible deseo que caracteriza a los que se han propuesto apasionadamente un ideal y no descansan hasta conseguirlo. Pocos son los que se dan cuenta de lo que significa desear con vehementemente conseguir un objetivo. Y por eso hay muchos que no lo consiguen.

Desear vehementemente conseguir un objetivo no es desear conseguir con tibieza y resignarse a decir: "Bueno  si no se puede, ¡ que vamos hacer! Dejemos esto que ya no se pudo".  Eso no dice una mujer que busca a su hijo perdido... Ella sigue buscando porque desea con vehemencia encontrarlo.

Así que recordemos nuevamente: el segundo peldaño para subir por la escalera del éxito es el INSISTENTE DESEO, el desear vehementemente conseguir lo que se ha propuesto obtener.

Recordemos que no podremos subir debidamente al tercer escalón si no hemos pasado por el segundo... Si no asentamos firmemente los pies en este segundo no llegaremos jamás a los grados superiores de la escala del éxito.

3. CONFIADA ESPERANZA, esperanza cierta y gran confianza de que sí se seguirá lo bueno que se desea.


El éxito ocurre cuando tus sueños son más grandes que tus excusas


Es una fe inquebrantable en que si lograremos lo que nos propusimos como ideal y lo que hemos venido deseando con tanta insistencia.

La confiada esperanza ha sido llamada " el poder de la magia blanca en la psicología", porque produce una energía dinámica que llena de fuerzas a la persona para esforzarse. Aquí si se cumple aquello de que " la fe mueve montañas.

Los jefes de ventas saben por experiencia que si sus vendedores tienes firme esperanza de que su producto sí va a ser comprado, se dedicaran con mayor entusiasmo a tratar de venderlo y obtendran mejores resultados,

La esperanza en el éxito es como un chorro de gas o de combustible que viaja hacia la llama. Cuanto mayor sea, más grande será el calor de la llama y la energía que producirá.

La falta de esperanza en el triunfo, y lo que es peor, el temor de que se va a fracasar o de que se va llegar al desastre, apaga totalmente la llama del deseo por esforzarse, y paraliza aterradoramente la capacidad de reflexión, de lucha y perseverancia.

Perder la esperanza de llegar al éxito, equivale a perder el deseo y la voluntad de trinfar. Cuando llega la desesperanza, ella trae consigo como una sombra, el fracaso, el declararse derrotado antes de haber presentado la batalla.

Cuando nuestros miedos, nuestras desconfianzas y pesimismos sean echados a un lado y los reemplacemos por pensamientos de triunfo, de confiada esperanza y de alegre seguridad de que si vamos a triunfar, habremos dado con ello un pisotón fuerte al acelerador del motor de nuestra personalidad y el adelanto será prontamente notorio.  Pero si dejamos que en nuestro cerebro aniden la desconfianza, el miedo y la falta de esperanza en el triunfo, con esto estaremos colocando la palanca de reverso en el motor de nuestra voluntad y desandando lo que ya habíamos adelantado.

Parece que la mente de algunos solamente tiene estos tres cambios de "reversa", el pensamiento de imposible" "no puedo" "nada voy a conseguir", y solamente encuentran razones y fuerzas para salir huyendo de las dificultades y nunca para atacar.

Recordemos pues cual es el tercer peldaño para subir hacia el éxito.  La confiada esperanza de que si podemos triunfar.  Con la confianza esperanza de que los éxitos si han sido hechos para nosotros, con alegría y esperanza;  todos a subir al nuevo peldaño del triunfo.

Si no asentamos firmemente el pie sobre el tercer peldaño, no podremos pasar al siguiente.

4. DETERMINARSE PROPONERSE CONSEGUIRLO, SIN DESANIMARSE, NI ECHAR PIE ATRÁS EN EL ESFUERZO.


Nunca te conformes con menos de los que eres capaz de conseguir.


Ninguna dificultad logra oponerse con éxito a quien tiene voluntad firme, decidida y perseverante de conseguir los ideales que se ha propuesto.

La altura a la cual logremos llegar, dependerá, después de la ayuda de Dios y del vehemente deseo de triunfar que tengamos, dependerá, decimos , de la persistente determinación que tengamos de no echar pie atrás en nuestro esfuerzo por conseguir el ideal.

Persistente equivale a tenacidad.  Se llama "tenaz" a quien es porfiado y no se cansa de insistir  para obtener lo que se ha propuesto.  Persistir es mantener firme, constante en lo que se emprende, y durar largo tiempo tratando de conseguirlo.  Persistir y ser tenaz:  he aquí lo que se necesita para llegar al cuarto escalón del éxito.

Persistencia equivale a inquebrantable resolución, dirección absoluta e incambiable  hacia cierto fin.  así como la brújula se dirige siempre hacia el norte, así nuestra voluntad debe tener una dirección que no cambia nunca, nuestro ideal.

Para que la voluntad pueda triunfar necesita la perseverancia, firmeza, invariabilidad de intención de objetivos, positiva dirección hacia un fin determinado, e infatigable constancia que no le permita jamás desistir de su empeño.

Para llegar al éxito hay que enfocar toda la fuerza viva de la voluntad hacia el fin propuesto.  Pero no una o dos veces solamente, sino cien y mil veces hasta lograrlo.  Hay que enfocar toda la energía del alma hacia la meta que se anhela, sin andar jugueteando, regando energía en otras metas y contrarias, o sin importancia.  La voluntad debe considerar un verdadero deshonor para ella el desistir de trabajar por conseguir el ideal propuesto.

Toda la llamarada de la poderosa voluntad que Dios nos ha regalado hay que lanzarla hacía el fin noble que nos hemos propuesto.

Recordemos; si no ponemos firmemente el pie en este peldaño no podremos pasar al quinto, que es muy importante y es el siguiente:

5. HACER LOS SACRIFICIOS QUE EXIGE EL IDEAL QUE UNO SE HA PROPUESTO.


Si no puedes volar, corre
si no puedes correr, camina
si no puedes caminar, gatea
pero hagas lo que hagas
tienes que seguir adelante
El éxito en la vida consiste siempre en seguir adelante.


Es lo que se llama:  La equilibrada compensación y consistente en  pagar lo que cuesta el éxito.

Y este precio es doble:  1o.  Un trabajo perseverante y persistente que nos conduzca hacia el fin que nos hemos propuesto y 2o.  Un sacrificio de todo lo que sea contrario al bien que deseamos conseguir, deseos, sentimientos, comodidades, estados mentales o emotivos que amenazan estropear u obstaculizar o anular el propósito  que nos hemos fijado, todos deben ser sacrificados.

Es necesario pagar un precio.

Ese es el resumen perfecto que los antiguos hicieron acerca de lo que hay que hacer para obtener un ideal.

Quien verdaderamente desea lograr el triunfo, la coronación de sus ideales, tiene que no vacilar en dedicarse a pagar lo que ello cuesta, en trabajos, penalidades, esfuerzos, renuncia a todo lo que se oponga y retrase el logro de su buen deseo.

No podemos gastar en deseos inútiles  y en antojos de segunda clase el combustible que necesita nuestra voluntad para llegar hasta el ideal que trata de conseguir.

La biblia nos habla de dos caminos y dos puertas, un camino ancho y una puerta espaciosa: el trabajar muy poco y no negarse nada de lo que se desea. Por allí se llega a la perdición, y un camino angosto y una puerta estrecha. El trabajar mucho y negarse todo lo que vaya en contra de nuestro ideal. Por ese camino se llega a la paz del alma y al triunfo eterno.

Puede ser que a algunos les parezca demasiado sencillo está formula para que logre llegar al triunfo y a la realización personal. Cuanto mas la estudien y repasen, ,más la apreciaran. y cuanto más la practiquen, mejores resultados vamos a obtener.

Que estas palabras despierten dormidos ideales, aviven esperanzas casi muertas, inyecten valor a voluntades acobardadas y obtengan perseverancia en la lucha a los que ya pensaban dejar el campo en el poder del enemigo. Que los que leen esto se den cuenta que por el camino de la facilidad no se llega jamás a los verdaderos triunfos y que sin el sudor de la frente no se consigue el pan de las verdaderas realizaciones.


Las leyes del éxito (P. Eliecer Sálesman)










Entradas populares